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Refrigerado por aceite: La ciencia térmica detrás de los equipos de alta potencia industrial

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En el ámbito de la ingeniería eléctrica y la distribución de energía a gran escala, la gestión térmica es el factor más crítico para determinar la vida útil y la fiabilidad de un equipo. Cuando un transformador opera de manera continua para alimentar una planta siderúrgica, una subestación de distribución o una instalación minera, las pérdidas internas inherentes al cobre y al núcleo magnético se transforman inevitablemente en calor. Si ese calor no se evacúa con rapidez, el aislamiento sólido (papel celulósico) se degrada irreversiblemente. Para aplicaciones que demandan altas potencias o que se ubican en entornos ambientales extremadamente severos, la tecnología de encapsulado seco pierde eficiencia frente a una solución clásica pero tecnológicamente refinada: el diseño refrigerado por aceite. En EREMU, analizamos cómo este fluido no solo actúa como un refrigerante termofísico excepcional, sino también como un pilar fundamental de aislamiento dieléctrico.

La doble función del fluido: Convección y rigidez dieléctrica

Un equipo eléctrico refrigerado por aceite basa su superioridad operativa en una doble propiedad física que ningún gas o compuesto sólido puede replicar con la misma rentabilidad:

1. Disipación térmica por convección natural (ONAN)

El aceite que inunda el tanque del transformador está en contacto directo con los bobinados y el núcleo magnético, que son los puntos calientes de la máquina. Al calentarse, la densidad del aceite disminuye, lo que hace que ascienda de forma natural hacia la parte superior del tanque. Desde allí, se desplaza hacia las aletas de refrigeración exteriores o radiadores, donde se enfría al transferir el calor al aire ambiental. Al enfriarse, su densidad aumenta nuevamente, descendiendo hacia el fondo del tanque para reiniciar el ciclo (Oil Natural, Air Natural). Este movimiento continuo y autónomo garantiza una refrigeración homogénea sin necesidad de bombas mecánicas consumidoras de energía.

2. Aislamiento y regeneración dieléctrica

El aceite empleado posee una rigidez dieléctrica significativamente mayor que la del aire. Esto permite que las distancias físicas entre las partes activas bajo tensión y la estructura metálica puesta a tierra del tanque se reduzcan notablemente, logrando equipos mucho más compactos para tensiones elevadas. Además, a diferencia de los aislamientos sólidos que quedan marcados permanentemente tras una descarga parcial o microarco, el aceite tiene la propiedad de autorregenerarse, fluyendo para ocupar el espacio y manteniendo intactas sus capacidades aislantes.

Evolución de los fluidos: Del aceite mineral a los ésteres biodegradables

Tradicionalmente, el mercado industrial ha utilizado aceites minerales derivados del petróleo debido a su excelente fluidez y bajo coste. No obstante, la transición energética y las normativas medioambientales actuales han impulsado una revolución en la formulación de los transformadores que se diseñan para ser refrigerados por aceite.

Hoy en día, en EREMU integramos fluidos dieléctricos basados en ésteres sintéticos y vegetales biodegradables. Estos fluidos modernos ofrecen dos ventajas competitivas cruciales:

  • Punto de inflamación elevado: Mientras que el aceite mineral convencional inflama en torno a los 140°C, los ésteres vegetales superan los 300°C. Esto clasifica al transformador como un equipo de alta seguridad contra incendios, ideal para instalaciones subterráneas, plataformas marinas o industrias químicas.
  • Sostenibilidad y protección ambiental: En caso de una fuga accidental, estos fluidos se degradan en la naturaleza de forma rápida y completa, eliminando el riesgo de contaminación de acuíferos y reduciendo los costes de los sistemas de contención perimetral de las subestaciones.

Conclusión: Durabilidad extrema bajo condiciones severas

Apostar por un sistema refrigerado por aceite es la opción óptima cuando las condiciones de trabajo exigen una alta tolerancia a las sobrecargas temporales y una protección absoluta contra la contaminación ambiental (polvo conductor, humedad extrema o atmósferas corrosivas), ya que las partes vivas están herméticamente protegidas dentro del tanque.

En EREMU, acumulamos una dilatada experiencia en el cálculo tridimensional y fabricación de transformadores herméticos llenos de líquido dieléctrico. Nos aseguramos de que cada canal de circulación interna de fluido esté perfectamente optimizado para mantener su infraestructura fría, segura y operativa durante décadas.

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